El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Sin embargo, como al principio la suerte de Francia se sostenÃa tan felizmente del lado de Alemania, se presumÃa que el mariscal de Villars la llevarÃa más lejos aún con esa impetuosidad de genio desconcertante para la lentitud alemana; pero el mismo carácter que hacÃa de él un jefe temible lo tornaba incompatible con el elector de Baviera. El rey querÃa que sus generales fuesen altivos sólo con el enemigo; y el elector de Baviera fué lo bastante desdichado para pedir otro mariscal de Francia.
El propio Villars, cansado de las pequeñas intrigas de una corte borrascosa e interesada, de la irresolución del elector, y más todavÃa de las cartas del ministro Chamillart, tan lleno de prevención contra él como de ignorancia, pidió al rey su retiro. Ésta fué la única recompensa obtenida por las más sabias operaciones de guerra y por una batalla ganada. Para desgracia de Francia, Chamillart lo envió a lo más apartado de los Cevennes a reprimir campesinos fanáticos, y quitó a los ejércitos franceses el único general que podÃa entonces, con el duque de Vendome, inspirarles un valor invencible. Se hablará de los fanáticos en el capÃtulo de la religión.[175] Luis XIV tenÃa entonces enemigos más temibles, más afortunados y más irreconciliables que los habitantes de los Cevennes.