El Siglo de Luis XIV

El Siglo de Luis XIV

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Pocos ejemplos hay de un orgullo tan grande al que le siguieran tantas humillaciones. El marqués de Torcy, que suplicaba en La Haya a nombre de Luis XIV, se dirigió al príncipe Eugenio y al duque de Marlborough, después de perder el tiempo con Heinsius. Los tres deseaban la continuación de la guerra. Para el príncipe era la grandeza y la venganza; para el duque, la gloria y una fortuna inmensa, que lo atraía igualmente; y el tercero, gobernado por los otros dos, se consideraba un espartano que abatía a un rey de Persia. No propusieron una paz, sino una tregua; y durante esa tregua, la total satisfacción para todos los aliados y ninguna para los aliados del rey; a condición de que el rey se uniera a sus enemigos para expulsar de España a su propio nieto en el espacio de dos meses y de que, para mayor seguridad, comenzara por ceder, para siempre, diez ciudades a los holandeses en Flandes, por devolver Estrasburgo y Brissac y por renunciar a la soberanía de Alsacia. Luis XIV no esperó, cuando negó en otro tiempo un regimiento al príncipe Eugenio, cuando Churchill no era todavía coronel en Inglaterra y apenas conocía el nombre de Heinsius, que un día esos tres hombres le impondrían semejantes leyes. En vano Torcy quiso tentar a Marlborough con el ofrecimiento de cuatro millones: el duque, que amaba tanto la gloria como el dinero y que, con las ganancias inmensas producidas por sus victorias, estaba por encima de los cuatro millones, dejó al ministro de Francia el dolor de una proposición vergonzosa e inútil. Torcy comunicó al rey las órdenes de sus enemigos. Luis XIV hizo entonces lo que jamás había hecho con sus súbditos. Se justificó ante ellos dirigiendo a los gobernadores de las provincias, a las comunidades de las ciudades, una carta circular, por la cual, dando cuenta a sus pueblos de la carga que se veía obligado a hacerles sostener todavía, excitaba su indignación, su honor y hasta su piedad.[200] Los políticos dijeron que Torcy había ido a humillarse en La Haya solamente para probar a los enemigos su equivocación, para justificar a Luis XIV ante los ojos de Europa y para animar a los franceses por el resentimiento del ultraje hecho en su persona a la nación; pero, en realidad, sólo fue para pedir la paz. El presidente Rouillé estuvo algunos días más en La Haya para tratar de obtener condiciones menos abrumadoras; y por toda respuesta los Estados ordenaron a Rouillé que partiera en el plazo de veinticuatro horas.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker