El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Luis XIV, a quien se le comunicaron tan duras respuestas, dijo en pleno consejo: “Puesto que es necesario hacer la guerra, prefiero hacérsela a mis enemigos y no a mis hijos.” Se preparó, pues, a probar suerte en Flandes. El hambre, que desolaba el campo, fué un recurso para la guerra porque los que carecían de pan se hicieron soldados. Muchas tierras quedaron sin cultivos, pero se tuvo un ejército. El mariscal de Villars, enviado el año anterior al mando de algunas tropas de Saboya cuyo ardor combativo despertó y donde obtuvo algunos pequeños triunfos, fué llamado a Flandes, como aquel en quien el Estado ponía su esperanza.
Marlborough había tomado Tournai (19 de julio de 1709), cuyo asedio cubrió Eugenio, y cuando estos dos generales se dirigían a bloquear Mons, el mariscal de Villars avanzó para impedirlo. Tenía a su lado al mariscal de Boufflers, retirado de su ejército, que había pedido servir a sus órdenes. Boufflers amaba realmente al rey y a la patria. Probó en esa ocasión (a pesar de la máxima de un hombre de mucho ingenio) que en un estado monárquico y, sobre todo, bajo el gobierno de un buen soberano hay virtudes. Las hay, sin duda, en la misma proporción que en las repúblicas, con menos entusiasmo quizá, pero con más de lo que se llama honor.[201]
En cuanto los franceses avanzaron para oponerse al asedio de Mons, los aliados fueron a atacarlos cerca de los bosques de Blangies y del pueblo de Malplaquet.