El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV El mariscal de Villars, después de terminar con esto la guerra, tuvo también la gloria de concluir la paz en Rastadt, con el príncipe Eugenio. Era quizá la primera vez que se veía a dos generales enemigos tratar en nombre de sus soberanos, al término de una campaña. Ambos pusieron en ello la franqueza de sus caracteres. He oído contar al mariscal de Villars que una de las primeras frases que le dirigió el príncipe Eugenio fué ésta: “Señor, nosotros no somos enemigos; vuestros enemigos están en Viena, y los míos en Versalles.” Efectivamente, tanto el uno como el otro tuvieron siempre que luchar contra las intrigas en el curso de su vida.
En el tratado no se discutieron los derechos sobre la monarquía de España reclamados continuamente por el emperador, ni el vano título de rey católico que Carlos VI siguió tomando, mientras el reino quedaba en manos de Felipe V. Luis XIV se quedó con Estrasburgo y Landao, que anteriormente había ofrecido ceder; Huningue y. el nuevo Brissac, que él mismo había hecho arrasar, y la soberanía de Alsacia, a la cual había ofrecido renunciar. Pero su rasgo más honroso fué el de hacer reponer en sus estados y en sus jerarquías a los electores de Baviera y Colonia.