El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Las esperanzas y la prudencia humanas fueron defraudadas en esta guerra, como lo son siempre. Carlos VI, reconocido dos veces en Madrid, fué expulsado de España. Luis XIV, próximo a sucumbir, se levantó por las desavenencias imprevistas de Inglaterra. El consejo de España, que había llamado al duque de Anjou al trono con el propósito de no desmembrar jamás la monarquía, vió muchas partes de ella separadas. Lombardía y Flandes[223] quedaron en manos de la casa de Austria: la casa de Prusia obtuvo una pequeña parte del mismo Flandes, y los holandeses dominaron en otra; una cuarta quedó para Francia. Así, pues, la herencia de la casa de Borgoña se repartió entre cuatro potencias; y la que parecía tener más derecho a ella no conservó ni una alquería. Cerdeña, inútil al emperador, fué suya por un tiempo. Gozó durante algunos años de Nápoles, ese gran feudo de Roma, que ha cambiado de manos tan fácil y frecuentemente. El duque de Saboya fue dueño de Sicilia durante cuatro años, y no la tuvo más que para sostener contra el papa el derecho singular, pero antiguo, de ser papa el mismo en esa isla, es decir, de ser, apegándose al dogma, soberano absoluto en los asuntos eclesiásticos.