El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Sus partidarios y sus enemigos convenÃan en que era una mujer muy poco capaz. Sin embargo, desde Eduardo III y Enrique V no hubo reinado tan glorioso, ni jamás tan grandes capitanes, tanto en tierra como en el mar; nunca tantos ministros superiores, ni parlamentos más instruidos, ni oradores más elocuentes.
La muerte se anticipó a todos sus proyectos. La casa de Hannover, considerada por ella como extranjera y a la que no querÃa, le sucedió; sus ministros fueron perseguidos.
El vizconde de Bolingbroke, que habÃa venido a concederle la paz a Luis XIV con una grandeza igual a la del monarca, se vio obligado a dirigirse a Francia en busca de asilo y a reaparecer en ella suplicante. El duque de Ormond, alma del partido del pretendiente, eligió el mismo refugio. Harley, conde de Oxford, tuvo más valor. A el era a quien no querÃan, pero permaneció orgullosamente en su patria, desafiando la prisión en que lo encerraron y la muerte con que lo amenazaban. Era un alma serena, inaccesible a la envidia, al amor de las riquezas y al temor del suplicio. Su mismo valor lo salvó, y sus enemigos en el Parlamento lo estimaron demasiado para pronunciar su sentencia.