El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Pocos meses después de la muerte del ministro ocurrió un acontecimiento sin par, siendo no menos extraño que todos los historiadores lo hayan ignorado. Se envió con el más grande secreto al castillo de la isla Santa Margarita, en el mar de Provenza, a un prisionero desconocido, de talla superior a la ordinaria, joven y de la más noble y bella figura. Durante el viaje, este prisionero llevaba una máscara, cuya mentonnière tenía resortes de acero que le permitían comer sin quitarse la máscara. Se había ordenado matarlo si se descubría. Permaneció en la isla hasta que un oficial de confianza, llamado Saint Mars, gobernador de Pignerol, siendo gobernador de la Bastilla el año r6go, fué a buscarlo a la isla Santa Margarita y lo condujo a la Bastilla, todavía enmascarado. El marqués de Louvois lo visitó en la isla antes del traslado, y le habló de pie, con consideración y respeto. El desconocido fue llevado a la Bastilla, en la que fué alojado con todas las comodidades posibles en ese castillo. No se le negaba nada de lo que pedía. Gustaba de la ropa blanca de finura extraordinaria y ele los encajes. Tocaba la guitarra. Se le daba una comida excelente, y el gobernador rara vez se sentaba en su presencia. Un anciano médico de la Bastilla, que atendió muchas veces las enfermedades de este hombre singular, ha dicho que jamás vio su rostro, aunque le examinó con frecuencia la lengua y el resto del cuerpo. Estaba admirablemente bien formado, decía el médico; su piel era algo morena; interesaba con sólo el tono de su voz; no se quejaba nunca de su estado y no dejaba suponer en forma alguna quién podía ser.[232]