El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Este desconocido murió en 1703 y lo enterraron de noche en la parroquia de San Pablo. Lo asombroso se dobla por el hecho de que no desapareció de Europa ningún hombre importante cuando lo enviaron a la isla Santa Margarita. Y el prisionero era indudablemente importante, a juzgar por lo que ocurrió en los primeros días de su permanencia en la isla. El gobernador en persona ponía los platos en la mesa y se retiraba inmediatamente después de haberlo encerrado. Un día el prisionero escribió con un cuchillo sobre un plato de plata y arrojó el plato por la ventana hacia un bote que estaba en la orilla, casi al pie de la torre. Un pescador, a quien pertenecía el bote, recogió el plato y se lo llevó al gobernador. Éste, asombrado, le preguntó al pescador: “¿Habéis leído lo escrito en este plato, y alguien lo ha visto en vuestras manos?” “No no sé leer —respondió el pescador—. Acabo de encontrarlo y nadie lo ha visto.” El campesino quedó detenido hasta que el gobernador se informó bien de que jamás había sabido leer y de que nadie había visto el plato. “Idos —le dijo—; sois muy afortunado por no saber leer.” Entre las personas que tuvieron conocimiento directo de este hecho hay una muy digna de fe que vive aún [233] Chamillart fué el último ministro que conoció este rara secreto; y su yerno, el segundo mariscal de La Feuillade, me ha dicho que a la muerte de su padre político le rogó de rodillas le dijera quién era ese hombre conocido con el apodo del hombre de la máscara de hierro.[234] Chamillart le contestó que era secreto de Estado y que había hecho juramento de no revelarlo jamás. En fin, quedan aún muchos de mis contemporáneos que atestiguan la verdad de lo que apunto, y no conozco hecho más extraordinario ni mejor comprobado.