El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Fouquet, a pesar de haber disipado las finanzas del Estado y de haberlas usado como las suyas propias, no carecía de grandeza de alma. Sus depredaciones habían sido fruto de sus licencias y liberalidades. (1661) Llevó hasta el ahorro el precio de su cargo, pero, esta bella acción no lo salvó. Llevaron con habilidad a Nantes a un hombre a quien un oficial y dos guardias podían detener en París. El rey lo trató afectuosamente antes de su desgracia. No sé por qué la mayor parte de los príncipes aparentan generalmente engañar con falsas bondades a los súbditos que desean perder. El disimulo en esos casos se opone a la grandeza; jamás es una virtud y se convierte en un talento estimable sólo cuando es absolutamente necesario. Luis XIV pareció contradecir su carácter; pero se le había hecho saber que Fouquet hacía grandes fortificaciones en BelleIsle y que podía tener demasiados aliados fuera y dentro del reino. Se comprobó, cuando fué conducido a la Bastilla y a Vincennes, que su partido no era otra cosa que la avidez de algunos cortesanos y de algunas mujeres favorecidas con pensiones, que lo olvidaron en cuanto no se las pudo dar. Otros amigos le fueron fieles, prueba de que los merecía. La ilustre madame de Sevigne, Pellison, Gourville, mademoiselle Scudery, varios literatos, se declararon abiertamente en su favor y lo ayudaron con tanta decisión que le salvaron la vida.