El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Un anticuario llamado Douvrier[245] imaginó en esa época como emblema de Luis XIV el de un sol lanzando sus rayos sobre un globo, con esta leyenda: Nec pluribus impar. La idea se inspiró un poco en una divisa española hecha para Felipe II, y más conveniente a este rey dueño de la parte más hermosa del Nuevo Mundo, y de tantos estados en el viejo, que a un joven rey de Francia, que sólo hacÃa concebir esperanzas todavÃa. Esta div isa tuvo un éxito prodigioso. Las armas del rey, los muebles de la corona, las tapicerÃas, las esculturas fueron adornados con ella, pero el rey no la llevó nunca en sus carrouseles. Se le reprochó injustamente a Luis XIV esta div isa ostentosa, como si hubiera sido elegida por él; y ha sido criticada —quizá más justamente— por el fondo. El cuerpo no representa lo que la leyenda significa y la leyenda no tiene un sentido bastante claro y bastante determinado. Lo que puede explicarse de diversas maneras no merece ser explicado de ninguna. Las div isa s —ese resto de la antigua caballerÃa— pueden estar bien en fiestas y tienen atractivo cuando las alusiones son justas, nuevas o ingeniosas. Vale más carecer de ella que tolerar una div isa mala o baja, como la de Luis XII; era un puerco espÃn con esta inscripción: Qui s'y frotte s'y pique. Las div isa s son, por lo que respecta a las inscripciones, lo que las mascaradas en comparación con las ceremonias augustas.