El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV La fiesta de Versalles en 1664 superó la del carrousel por su singularidad, por su magnificencia y por los placeres del espíritu que, mezclados al esplendor de esas diversiones, ponían en ellas un gusto y un atractivo como no se habían visto todavía en fiesta alguna. Versalles empezó a ser una residencia deliciosa, sin acercarse a la grandeza que alcanzó después.
(1664) El 5 de mayo llegó el rey con la corte, integrada por seiscientas personas, cuyos gastos y los de su séquito fueron costeados, así como los de los que se ocuparon en los preparativos de esos encantos. Sólo faltaron en estas fiestas monumentos construidos expresamente para darlas, como los que elevaron los griegos y los romanos; pero la rapidez con la que se construían teatros, anfiteatros, pórticos, adornados con tanto gusto como suntuosidad, era una mara villa que se agregaba a la ilusión, y que, diversificada luego de mil maneras, aumentaba todavía el hechizo de estos espectáculos.