El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Tras de la cabalgata seguía un carro dorado de dieciocho pies de alto, quince de ancho y veinticuatro de largo, que representaba el carro del Sol. Las cuatro Edades, de oro, de plata, de bronce y de hierro; los signos celestes, las estaciones, las horas seguían al carro a pie. Todo estaba caracterizado. Pastores llevaban las piezas de la barrera que se ajustaban al son de trompetas, a las que acompañaban a intervalos las gaitas y los violines. Algunos personajes que seguían al carro de Apolo fueron primero a recitar a las reinas versos adecuados al lugar, al momento, al rey y a las damas. Al terminar las carreras y llegar la noche, cuatro mil grandes antorchas iluminaron el espacio en que se realizaban las fiestas. Se sirvieron mesas para doscientos personajes que representaban las estaciones, los faunos, los silvanos, las dríadas, con pastores, vendimiadores, segadores. Pan y Diana avanzaban sobre una montaña movediza y descendieron de ella para hacer colocar sobre las mesas los más deliciosos productos de los campos y los bosques. Detrás de las mesas, en semicírculo, se elevó de pronto un teatro repleto de concertistas. Las arcadas que rodeaban la mesa y el teatro estaban adornadas con quinientas girándulas verde y plata que sostenían bujías, y una balaustrada dorada cerraba el vasto recinto.