El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Estas fiestas, tan superiores a las inventadas en las novelas, duraron siete días. El rey ganó cuatro veces el premio de los juegos, y los cedió después para que los demás jinetes disputaran los premios ganados por él.[246]
La comedia la Princesa de Élide, aunque no sea una de las mejores de Molière, fue uno de los más agradables ornamentos de los juegos, por su infinidad de alegorías finas sobre las costumbres del tiempo y por los propósitos que constituían la atracción de tales fiestas, cuyo valor se ha perdido para la posteridad. En la corte se obstinaban todavía en creer en la astrología: varios príncipes pensaban-por orgullosa superstición-que la naturaleza los distinguía hasta llegar a escribir su destino en los astros. El duque de Saboya, Víctor Amadeo, padre de la duquesa de Borgoña, tuvo un astrólogo a su lado hasta después de la abdicación. Molière se aventuró a atacar esta ilusión en los Amantes magníficos, representada en otra fiesta, en 1670.