El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Por último, en 1675 tomó la decisión de las almas tiernas que necesitan sentimientos vivos y profundos que las subyuguen. Creyó que sólo Dios podía suceder en su corazón a su amado. Su conversión fué tan celebre como su ternura; se hizo carmelita en París, y perseveró. Cubrirse con un cilicio, caminar descalza, ayunar rigurosamente, cantar de noche en el coro, en un idioma desconocido, todo esto no hirió la delicadeza de una mujer acostumbrada a tanta grandeza, regalo y placeres. Vivió con esa austeridad desde 1675 hasta 171o, con el nombre de hermana Lu isa de la Misericordia. El rey que castigara de esta manera a una mujer culpable sería un tirano; y, sin embargo, así se ha castigado a muchas mujeres por haber amado. Muy pocos ejemplos hay de políticos que hayan tomado resolución tan rigurosa, aunque los crímenes de la política parecen exigir mayor expiación que las debilidades del amor; pero los que gobiernan las almas apenas si mandan sobre las de los débiles.
Es sabido que cuando le fué anunciada a la hermana Lu isa de la Misericordia la muerte del duque de Vermandois, hijo suyo y del rey, dijo: “Debo llorar más su nacimiento que su muerte.” Le quedó una hija —de todos los hijos del rey, la más parecida a su padre—, que se casó con el príncipe Armand de Conti, sobrino del gran Condé.