El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Ejemplo notable del poder de los prejuicios y de la costumbre es el de que fuera bien visto que todas las mujeres casadas tuvieran amantes y no se le permitiera a la nieta de Enrique IV tener marido. Mademoiselle, después de haber rechazado a tantos soberanos, de haber tenido la esperanza de casarse con Luis XIV, quiso hacer, a los cuarenta y cuatro años, la felicidad de un gentilhombre. Obtuvo permiso de casarse con Péguilin,[253] de la familia de Caumont, conde de Lauzun, último capitán de una de las dos compañías de los cien gentileshombres del bec de corbin, que no existen ya, y el primero para quien el rey creó el cargo de coronel general de dragones. Había cientos de ejemplos de princesas casadas con gentileshombres: los emperadores romanos daban sus hijas a senadores; las hijas de los soberanos de Asia, más poderosos y más despóticos que un rey de Francia, se casan sólo con esclavos de sus padres.