El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Se guardaban con ella todas las formas debidas a la consideración y la amistad, pero esto no la consolaba; y el rey, afligido por causarle violentos pesares, y atraído por otras predilecciones, encontraba en la conversación de madame de Maintenon una dulzura de la que ya no gozaba al lado de su antigua amante. Se sentía, a la vez, dividido entre madame de Montespan, a quien no podía dejar, mademoiselle de Fontange, a quien amaba, y madame de Maintenon, cuya conversación le era necesaria a su alma atormentada. Es muy honroso para Luis XIV el que ninguna de estas intrigas influyera sobre los asuntos generales, y que el amor, que trastornaba la corte, no haya provocado nunca la menor alteración en su gobierno. Nada prueba mejor, a mi parecer, que Luis XIV tenía un alma tan grande como sensible.
Y creo también que esas intrigas de corte, extrañas al Estado, no deberían entrar en la historia, si el gran siglo de Luis XIV no lo hiciera todo interesante, y si el velo de esos misterios no hubiera sido levantado por tantos historiadores, que, en su mayor parte, los han desfigurado.