El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV No debe creerse que esos cuatro siglos hayan estado exentos de desgracias y de crímenes. La perfección de las artes que ciudadanos pacíficos cultivan no les impide a los príncipes ser ambiciosos, a los pueblos sediciosos, a los sacerdotes y a los monjes revoltosos y bribones a veces. Todos los siglos se parecen por la maldad de los hombres; pero sólo conozco esas cuatro edades que se hayan distinguido por los grandes talentos.
Antes del siglo que llamo de Luis XIV, y que comienza aproximadamente con la fundación de la Academia Francesa,[2] los italianos llamaban bárbaros a todos los trasalpinos, y hay que confesar que en cierto modo los franceses se merecían esta injuria. Sus antepasados unían la galantería novelesca de los moros a la rudeza gótica. Casi no poseían artes amables, prueba de que las artes útiles estaban descuidadas; porque, cuando se ha perfeccionado lo que es necesario, se encuentra en seguida lo hermoso y lo agradable; y no es de extrañar que la pintura, la escultura, la poesía, la elocuencia, la filosofía, fuesen casi desconocidas por una nación que, teniendo puertos sobre el Océano y sobre el Mediterráneo, carecía sin embargo de flota, y que, amando excesivamente el lujo, contaba apenas con algunas toscas manufacturas.