El Siglo de Luis XIV

El Siglo de Luis XIV

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Su sobrino, o su primo, el marqués de Villette, no pasó de jefe de escuadra. Madame de Caylus, hija del marqués de Villette, tuvo al casarse tan sólo una módica pensión concedida por Luis XIV. Madame de Maintenon, al casar a su sobrina, apellidada de Aubigné, con el hijo del primer mariscal de Noailles,[278] le dio tan sólo doscientos mil francos: el rey le dió lo demás. Ella misma poseía únicamente la tierra de Main_ tenon, comprada con beneficios del rey. Quiso que el público le perdonara su elevación en gracia a su desinterés. La segunda mujer del marqués de Villette, después madame de Bolingbroke, nunca pudo conseguir nada de ella, y le he oído contar muchas veces que le había reprochado a su prima lo poco que hacía por la familia, que le había dicho encolerizada: “Queréis gozar de vuestra moderación aunque vuestra familia sea víctima de ella.” Madame de Maintenon se olvidaba de todo cuando temía desagradar los sentimientos de Luis XIV. Ni siquiera se atrevió a defender al cardenal de Noailles del padre Le Tellier. Tenía mucha amistad con Racine, pero esa amistad no fué lo bastante valiente para protegerlo de un ligero resentimiento del rey. Un día, conmovida por la elocuencia con la cual le habló de la miseria del pueblo, en 1698, miseria siempre exagerada, pero que después llegó realmente a un extremo deplorable, le pidió a suu amigo que escribiera una memoria en la que expusiera el mal y el remedio. El rey la leyó, y como testimoniara su contrariedad, ella tuvo la debilidad de nombrar a su autor, y la de no defenderlo. Racine, más débil aún, experimentó un intenso dolor, que lo llevó a la tumba.[279]


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