El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Su elevación fue para ella un retiro. Encerrada en su departamento, situado en el mismo piso del departamento del rey, se limitaba a la sociedad de dos o tres damas retraídas como ella y que, además, veía rara vez. El rey iba todos los días después de almorzar, antes y después de la cena, y permanecía allí hasta medianoche. Trabajaba con sus ministros mientras madame de Maintenon se ocupaba en leer y en algunas labores manuales, sin apresurarse jamás a hablar de asuntos de Estado, demostrando a menudo ignorarlos, rechazando rotundamente todo lo que tenía apariencia de intriga y de cábala, preocupada mucho más por complacer a aquél que gobernaba que por gobernar, ahorrando su influencia y no empleándola sino con extrema circunspección. Jamás se aprovechó de su posición para obtener para su familia las dignidades y los grandes empleos. Su hermano, el conde de Aubigné, antiguo teniente general, no fue siquiera mariscal de Francia. Un buen cocinero y algunas participaciones secretas[277] en los arrendamientos generales, fueron su única fortuna: por eso decía al mariscal de Vivonne, hermano de madame de Montespan “que había tenido su bastón de mariscal en dinero contante”.