El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Luis XIV era un espíritu más estricto y digno que agudo; por otra parte, no se le exige a un rey que diga cosas memorables, sino que las haga. Lo necesario a todo hombre que ocupa un cargo es no dejar salir a nadie descontento de su presencia y hacerse simpático a todos los que se le acercan. No se puede hacer el bien en todo momento; pero siempre se pueden decir cosas agradables. El rey se hizo de esto una feliz costumbre. Entre él y su corte hubo un comercio continuo de todos los favores que la majestad puede conceder sin rebajarse nunca, y de todas las finezas que el celo de servir y de agradar puede tener, sin incurrir en bajeza. Tenía, especialmente con las mujeres, unas atenciones y una cortesía que aumentaban las de sus cortesanos; y jamás perdió oportonidad de decir a los hombres esas cosas que halagan el amor propio, provocan la emulación y dejan un largo recuerdo.
Un día la duquesa de Borgoña, todavía muy joven, vio en la cena a un oficial muy feo, e hizo muchas bromas en voz muy alta, acerca de su fealdad. “Yo lo encuentro, señora —dijo el rey en voz más alta todavía—, uno de los hombres más hermosos de mi reino, porque es uno de los más valientes.”