El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Si Corneille hubiera dicho en la cá mara del cardenal de Richelieu a alguno de sus cortesanos: “Decid al señor cardenal que entiendo más de versos que el, el ministro no lo hubiera perdonado jamás; esto es, sin embargo, lo que dijo en voz alta Despreaux del rey, en una disputa suscitada por algunos versos que el rey consideraba buenos y que Despréaux condenaba. “Tiene razón —dijo el rey—, él es más competente que yo.
El duque de VendĂ´me tenĂa consigo a Villiers, uno de esos hombres entregados a los placeres que hacen un mĂ©rito de una libertad cĂnica. Lo alojaba en su departamento de Versalles; y lo llamaban comĂşnmente Villiers-VendĂ´me. Este hombre desaprobaba abiertamente todos los gustos de Luis XIV, en mĂşsica, en pintura, en arquitectura, en jardines. El rey plantaba un bosquecillo, amueblaba un departamento, construĂa una fuente: Villiers lo encontraba todo mal resuelto, y se expresaba en tĂ©rminos descomedidos. “Es extraño-decĂa el rey-que Villiers haya elegido mi casa para venir a burlarse de todo lo que yo hago.” Un dĂa lo encontrĂł en los jardines, y mostrándole una de sus nuevas obras, le dijo: “Y bien, Âżeso tampoco tiene la suerte de gustaros?” “No”, contestĂł Villiers. “Sin embargo-respondiĂł el rey—, a mucha gente no le desagrada tanto.” “Es posible —dijo Villiers—; cada cual tiene su opiniĂłn.” El rey, riendo, contestĂł: “No se puede complacer a todo el mundo.”