El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Las casas que los señores edificaron o compraron en París, y sus mujeres, que vivieron en ellas, con dignidad, formaron escuelas de cortesanía que alejaron poco a poco a los jóvenes de la vida de cabaret, todavía a la moda durante mucho tiempo, cuyo único resultado era un libertinaje descarado. Las costumbres dependen de tan poca cosa que el hábito de andar a caballo en París disponía el ánimo a las querellas frecuentes, que se terminaron cuando esa costumbre fué abolida. La decencia, debida principalmente a las mujeres que reunieron a la sociedad en sus hogares, hizo los espíritus más agradables, y la lectura los hizo, a la larga, más sólidos. Las traiciones y los grandes crímenes, que no deshonran en modo alguno a los hombres en las épocas de facción y turbulencia, casi desaparecieron. Los horrores de los Brinvilliers y de los Voisin fueron sólo tormentas pasajeras de un cielo habitualmente sereno; y sería igualmente irrazonable condenar a una nación por los terribles crímenes de algunos particulares, como canonizarla por la reforma de la Trapa.