El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV La naturalidad de las relaciones mundanas, la afabilidad, la sencillez, la cultura del espíritu, han hecho de París una ciudad que, por la dulzura de la vida, aventaja probablemente en mucho a Roma y a Ate nas en los tiempos de su esplendor.
La infinidad de ayudas fácilmente acordadas a todas las ciencias y todas las artes, gustos y necesidades; las sólidas utilidades unidas a tantas cosas agradables, junto con la franqueza particular de los pirisienses, han inducido a gran número de extranjeros a viajar o a fijar su residencia en esta patria de la sociedad. Si salen de ella algunos nativos, son los que, llamados de otras partes por sus talentos, representan con honor a su país; o la hez de la nación que procura aprovecharse de la consideración de que goza; o bien son emigrantes que prefieren su religión a su patria y se van a otras partes en busca de la miseria o la fortuna, siguiendo el ejemplo de sus padres expulsados de Francia por la funesta ofensa hecha a las cenizas del gran Enrique IV, cuando se derogó su ley perpetua conocida con el nombre de Edicto de Nantes; o son, en fin, oficiales descontentos del ministerio; o acusados que escaparon a los procedimientos rigurosos de una justicia a veces mal administrada, cosa que ocurre en todos los países de la tierra.