El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV En una palabra, Sully enriqueció el Estado con una economía prudente, secundada por un rey tan parsimonioso como valiente, un rey soldado a la cabeza de su ejército y verdadero padre de su pueblo. Colbert sostuvo al Estado, a pesar del lujo de un soberano fastuoso que lo prodigaba todo con tal de darle brillantez a su reinado.
Es sabido que a la muerte de Colbert, cuando el rey le propuso a Le Tellier poner a Le Peletier al frente de las finanzas, aquél le dijo: “Sire, ese hombre no es capaz de desempeñar ese empleo. —¿Por qué? le preguntó el rey. —Porque no tiene el alma bastante dura, le respondió Le Tellier. —Pero, replicó el rey, yo no quiero que se trate con dureza a mi pueblo.” En efecto, el nuevo ministro era bueno y justo, pero cuando comenzó de nuevo la guerra en 1688, y fué preciso sostenerse contra la liga de Augsburgo, es decir, contra casi toda Europa, se vio cargado con un fardo que Colbert había encontrado excesivamente pesado, y lo primero que hizo fué recurrir al fácil y desdichado expediente de pedir prestado y de crear rentas. Luego se quiso restringir el lujo, lo cual, en un reino lleno de manufacturas equivale a disminuir la industria y la circulación, y le conviene sólo a una nación que pague su lujo en el extranjero.