El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV El singular destino de aquel siglo quiso que Molière fuera contemporáneo de Corneille y de Racine. No es cierto que, al aparecer, Molière haya encontrado el teatro carente por completo de buenas comedias: el propio Corneille habÃa escrito El Mentiroso, pieza de carácter y de intriga, tornada del teatro español, como El Cid; y Molière habÃa hecho aparecer tan sólo dos de sus obras maestras cuando ya el público conocÃa La tÃa coqueta de Quinault, obra, a la vez, de carácter y de intriga, y hasta modelo de intriga. Data de 1664 y es la primera comedia en la que se pinta a los que después se llamaron los marqueses. La mayor parte de los grandes señores de la corte de Luis XIV querÃan imitar ese aire de majestad, esplendor y dignidad que tenÃa su soberano. Los de clase inferior copiaban la arrogancia de los primeros; y habÃa, por último, en gran número por cierto, los que llevaban ese aire de superioridad y ese afán enfermizo de hacerse valer hasta el ridÃculo más grande.
Este defecto duró largo tiempo. Molière lo atacó a menudo y contribuyó a que el público se librara de esos importantes subalternos, asà como de la afectación de las preciosas, de la pedanterÃa de las mujeres sabias, de la toga y el latÃn de los médicos. Molière fue —dirÃamosun legislador de las conveniencias del mundo. Sólo hablo aquà de ese servicio que le prestó a su siglo: sus demás méritos son bastante conocidos.