El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Es menester también que haya magistrados municipales celosos de su cargo y de gusto educado. Si hubiese habido dos o tres prebostes de los comerciantes como el presidente Turgot, no se le reprocharía a la ciudad de París ese palacio municipal mal construido y mal situado; esa plaza tan pequeña y tan irregular, célebre únicamente por los cadalsos y las fogatas; esas calles estrechas de los barrios más frecuentados, en fin, un resto de barbarie en medio de la grandeza y en el centro de todas las artes.
La pintura empezó durante el reinado de Luis XIII con Poussin. No deben tenerse en cuenta los pintores mediocres que lo precedieron.[387] Después de él, hemos tenido pintores notables, pero no el número que constituye una de las riquezas de Italia; pero sin detenernos en un Lesueur, que no tuvo otro maestro que sí mismo; en un Lebrun, que igualó a los italianos en el dibujo y la composición, más de treinta pintores nuestros dejaron una obra digna de que se la conserve.
Los extranjeros empiezan a llevársela. He visto en el palacio de un gran rey galerías y departamentos adornados exclusivamente con cuadros nuestros, cuyo mérito quizá no hemos sabido apreciar bastante.