El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV En ese siglo, Italia conservó su antigua gloria aunque no tuviera ni un nuevo Tasso ni un nuevo Rafael: ya es bastante haberlos producido una vez. Los Chiabrera, y luego los Zappi, los Filicaia, demostraron que la delicadeza es el patrimonio de esta nación. La Merope de Maffei y las obras dramáticas de Metastasio son hermosos monumentos del siglo.
Perduró el estudio de la verdadera física, establecido por Galileo, a pesar de las contradicciones de una antigua filosofía excesivamente consagrada. Los Cassini, los Viviani, los Manfredi, los Bianchini, los Zanotti y muchos otros derramaron sobre Italia la misma luz que iluminaba a los demás países, y aunque los principales rayos de esa luz viniesen de Inglaterra, las escuelas italianas no apartaron los ojos de ellos.
Todos los géneros de literatura se cultivaron en esa vieja patria de las artes tanto como en otros países, excepción hecha de las materias en que la libertad de pensar da más vuelo al espíritu en otras naciones. Ese siglo, sobre todo, conoció mejor a la Antigüedad que los anteriores. Italia aportó más monumentos que toda Europa junta, y cuanto más monumentos se desenterraban tanto más se ampliaba la ciencia.