El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Sin embargo, después de la toma de La Rochela y del edicto de gracia, las guerras civiles cesaron, pero siguieron las disputas. Una y otra parte editaban gruesos libros que nadie leía. El clero, y sobre todo los jesuitas, trataban de convertir a los hugonotes. Los ministros protestantes procuraban atraerse algunos católicos. El consejo del rey se hallaba atareado en dictaminar acerca de un cementerio que las dos religiones se disputaban en un pueblo, de un templo construido en un terreno que antes pertenecía a la Iglesia, de escuelas, de derechos de castillos, de entierros, de campanas, y rara vez los reformados ganaban sus pleitos. No quedaban más que esos pequeños escollos después de tantas devastaciones y saqueos. Los hugonotes se quedaron sin jefe cuando el duque de Rohan dejó de serlo y cuando la casa de Bouillon perdió Sedán. Llegaron incluso a considerar como un mérito el permanecer tranquilos en medio de las facciones de la Fronda y de las guerras civiles que príncipes, parlamentos y obispos provocaron, pretendiendo servir al rey contra el cardenal Mazarino.
No hubo casi problemas de religión durante la vida de este ministro. No puso ninguna objeción para otorgar el cargo de inspector general de finanzas a un calvinista extranjero, llamado Hervart. Todos los reformados participaron en los arriendos, sub-arriendos y demás cargos dependientes de ellos.