El Siglo de Luis XIV

El Siglo de Luis XIV

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Pero en la espera de que la razón se hiciera escuchar poco a poco de los hombres, el mismo espíritu de polémica podía servir para mantener la tranquilidad del Estado; porque los jansenistas que comenzaban entonces a hacerse de una cierta reputación, ganaban para sí una parte de los sufragios de los que se nutren con esas sutilezas: escribían contra los jesuitas y contra los hugonotes; éstos replicaban a los jansenistas y a los jesuitas; los luteranos de la provincia de Alsacia escribían contra todos ellos. Esta guerra llevada con la pluma por todos esos partidos, mientras el Estado se ocupaba de grandes cosas y el gobierno era todopoderoso, estaba condenada a convertirse, en breve plazo, en una ocupación de gente ociosa que cae, tarde o temprano, en la indiferencia. Animaban a Luis XIV contra los reformados las exhortaciones continuas de su clero, las insinuaciones de los jesuitas, la corte de Roma y, por último, el canciller Le Tellier y su hijo Louvois, enemigos ambos de Colbert, y que deseaban la pérdida de los reformados por rebeldes, porque Colbert los protegía como súbditos útiles. Luis XIV que, por otra parte, no tenía el menor conocimiento del fondo de su doctrina, los consideraba, no sin algo de razón, como antiguos rebeldes sometidos penosamente. Se aplicó primero a minar gradualmente, por todos lados, el edificio de su religión. Se les quitaba un templo con el menor pretexto. Se les prohibía casarse con jóvenes católicas; y en esto no fueron, tal vez, políticos muy hábiles, pues era ignorar el poder de un sexo que la corte, sin embargo, conocía muy bien. Los intendentes y los obispos trataban, por todos los medios plausibles, de arrebatarles los hijos a los hugonotes. En 1681 se le ordenó a Colbert que no aceptara a ningún hombre de esa religión para los arrendamientos. Se los excluyó en la medida de lo posible de las comunidades de artes y oficios. El rey, aunque los tenía bajo el yugo, no siempre se los hacía pesado. Se prohibió por decreto toda violencia contra ellos. A las advertencias se unió la severidad; sólo a las formalidades de la justicia se atendió muy rigurosamente.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker