El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Luis XIV, que al apoderarse de Estrasburgo en 1681 protegió el luteranismo, podía haber tolerado en sus Estados el calvinismo, que hubiera desaparecido probablemente con el correr del tiempo, de la misma manera que disminuye un poco cada día el número de luteranos en Alsacia. ¿No se percataban de que haciéndoles fuerza a un gran número de súbditos se perdería un número mayor, el cual, a pesar de los edictos y de los guardias, huiría para escapar a una violencia considerada como una horrible persecución? ¿Qué razón había, en fin, para desear que más de un millón de hombres odiaran un nombre querido y precioso, al cual, protestantes y católicos, franceses y extranjeros, le habían dado entonces el sobrenombre de grande?
La política, incluso, parecía aconsejar que se conservara a los calvinistas, para oponerlos a las pretensiones continuas de la corte de Roma. Justo en esos momentos, el rey había roto abiertamente con Inocencio XI, enemigo de Francia. Pero Luis XIV, conciliando los intereses de su religión con los de su grandeza, quiso, a la vez, humillar con una mano al papa, y aplastar al calvinismo con la otra.