El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV En esas dos empresas obraba movido por el brillo de la gloria que idolatraba. Los obispos, varios intendentes, el consejo entero, lo convencieron de que sus soldados, con sólo mostrarse, acabarían por lograr lo que los beneficios y las misiones habían iniciado. Creyó hacer uso tan sólo de su autoridad, pero aquellos a quienes se les confió esa autoridad la emplearon con extremado rigor.
A fines de 1684 y a principios de 1685, cuando Luis XIV, poderosamente armado, no temía a ninguno de sus vecinos, se enviaron tropas a todas las ciudades y castillos en que vivían la mayor parte de los protestantes; y como los dragones, bastante mal disciplinados en aquel tiempo, fueron quienes cometieron mayores excesos, se llamó a esa ejecución la dragonada.
También las fronteras estaban cuidadosamente vigiladas, tanto como era posible, para prevenir la fuga de aquellos a quienes se quería reunir a la Iglesia. Era una especie[413] de cacería hecha en un gran coto.