El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Claude Brousson, de una respetable familia de Nîmes, hombre elocuente y pleno de celo, estimadísimo entre los extranjeros, volvió a su patria en 1698, y quedó convicto, no solamente de haber desempeñado su ministerio a pesar de los edictos, sino de haber tenido, diez años antes, correspondencias con los enemigos del Estado. En efecto, había proyectado introducir tropas inglesas y saboyanas en el Languedoc. Este proyecto, escrito de su puño y letra y dirigido al duque de Schomberg, hacía tiempo que había sido interceptado y estaba en manos del intendente de la provincia. Brousson erró de ciudad en ciudad, fué apresado en Oléron y trasladado a la ciudadela de Montpellier. El intendente y sus jueces lo interrogaron: contestó que era el apóstol de Jesucristo, que había recibido al Espíritu Santo, que no debía traicionar la fe que se le había confiado, que su deber era distribuir el pan de la palabra a sus hermanos. Se le preguntó si los apóstoles habían redactado proyectos para sublevar a las provincias; se le mostró su fatal escrito y todos los jueces lo condenaron por unanimidad a ser arrastrado vivo (1689). Murió como morían los primeros mártires. Toda la secta, lejos de considerarlo como un criminal político, vio en él al santo que había pagado su fe con su sangre, y se imprimió el Martirio de M. Brousson.