El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Los jesuitas carecían entonces de un buen escritor y no pudieron borrar el oprobio con que los cubrió el libro mejor escrito que hubiera aparecido hasta ese momento en Francia; pero les sucedió en sus querellas, sobre poco más o menos, lo mismo que a Mazarino. Los Blot, los Marigny y los Barbançon habían hecho reír a toda Francia a sus expensas; y fué amo de Francia. Los padres jesuitas tuvieron la gloria de mandar quemar las Cartas provinciales por decreto del parlamento de Provenza, pero no por ello fueron menos ridículos, y se hicieron más odiosos a la nación.
Doscientos guardias sacaron a las principales religiosas de la abadía de Port-Royal de París, que fueron diseminadas en otros conventos, y dejaron en el únicamente a las que quisieron firmar el formulario. La dispersión de estas religiosas interesó a todo París. La hermana Perdreau y la hermana Passart que firmaron e hicieron firmar a otras, fueron objeto de bromas y canciones con las que inundaron la ciudad esos hombres ociosos que siempre ven el lado ridículo de las cosas y se divierten siempre, mientras que los convencidos se quejan, los censores reclaman y el gobierno procede.