El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Lo extraño es que la cuestión de “si las cinco proposiciones se encontraban en efecto en Jansenio” era el único pretexto de esa pequeña guerra intestina. La distinción entre lo que era de hecho y lo que era de derecho tenía ocupadas a las mentes. Por último, en 1701, se propuso un problema teológico que se llamó el caso de conciencia por excelencia: “¿Podían dársele los sacramentos a un hombre que hubiera firmado el formulario, creyendo, en el fondo de su corazón, que el papa y la Iglesia incluso pueden equivocarse sobre los hechos?” Cuarenta doctores firmaron que podía dársele la absolución a ese hombre.
Acto seguido, vuelve a empezar la guerra. El papa y los obispos querían que se les creyera sobre los hechos. El arzobispo de París, Noailles, ordenó que se creyera el derecho, con fe divina, y el hecho, con fe humana. Los demás, inclusive el arzobispo de Cambrai, Fenelon, que no estaba contento de M. de Noailles, exigieron la fe divina para el hecho. Quizá hubiese sido mejor tomarse el trabajo de citar los pasajes del libro, que es lo que no se hizo nunca.
El Papa Clemente IX dió, en 1705, la bula Vineam Domini, por la que ordenó creer el hecho, sin explicar si debía serlo con fe divina o humana.