El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Los jesuitas comenzaron a gozar de un gran prestigio desde que el P. de La Chaise, que gobernaba la conciencia de Luis XIV, estuvo, de hecho, a la cabeza de la Iglesia galicana. El P. Quesnel les temía y se había retirado a Bruselas con el sabio benedictino Gerberon, un sacerdote llamado Brigode y otros más del mismo partido. Se había convertido en su jefe después de la muerte del famoso Arnauld, y gozaba, como él, de la gloria lisonjera de establecer un imperio secreto independiente de los soberanos, de reinar sobre las conciencias, y de ser el alma de una facción formada por espíritus ilustrados. Los jesuitas, más diseminados que su facción y más poderosos, no tardaron en descubrir a Quesnel en su soledad y lo persiguieron acusándolo ante Felipe V, quien todavía era dueño de los Países Bajos, como habían perseguido a su maestro Arnauld, acusándolo ante Luis XIV. Obtuvieron una orden del rey de España para apresar a esos solitarios (1703). A Quesnel lo pusieron en la prisión del arzobispado de Malinas. Un gentilhombre, creyendo que el partido jansenista lo colmaría de favores si liberaba a su jefe, perforó las paredes y liberó a Quesnel, que se retiró a Amsterdam, donde murió en 1719 a edad muy avanzada, después de haber contribuido a formar en Holanda algunas iglesias de jansenistas, débil rebaño que se debilita día a día.