El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Los ánimos estaban exaltados sobre todo contra el jesuita Le Tellier. Nada es más irritante que ver hacerse poderoso a un religioso; su solo poder nos parece una violación de sus votos, y cuando abusa de ese poder se torna aborrecible. HacÃa tiempo que todas las prisiones estaban llenas de ciudadanos acusados de jansenismo. Le hacÃan creer a Luis XIV, muy poco instruido en estos asuntos, que ése era el deber de un rey cristianÃsimo, y que no podÃa expiar sus pecados más que persiguiendo a los herejes. Lo más vergonzoso de todo era que le llevaban al jesuita Le Tellier las copias de los interrogatorios hechos a esos infortunados. Jamás se traicionó tan cobardemente la justicia; jamás la bajeza se sometió más indignamente al poder. En 1768 se encontraron en la casa profesa de los jesuitas esos testimonios de su tiranÃa, una vez que hubieron recibido el castigo por sus excesos y que fueron expulsados por todos los parlamentos del reino, por los votos de la nación y, finalmente, por un edicto de Luis XV.[443] (1715) Le Tellier se atrevió a hacer ostentación de su prestigio hasta el extremo de proponer que el cardenal de Noailles fuera destituido en un concilio nacional. Asà fué cómo un religioso utilizaba para su venganza a su rey, a su penitente y a su religión.