El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Para preparar ese concilio, en el que se trataba de deponer a un hombre convertido en el Ãdolo de ParÃs y de Francia, por la pureza de sus costumbres, por la dulzura de su carácter, y más aún por la persecución, decidieron a Luis XIV a que hiciera registrar en el Parlamento una declaración, por la cual todo obispo que no hubiera aceptado la bula puramente y simplemente, estarÃa obligado a firmarla, o serÃa perseguido de acuerdo con el rigor de los cánones. El canciller Voisin, secretario de Estado de la guerra, duro y despótico, redactó el edicto. El procurador general De Aguesseau, más versado que el canciller Voisin en las leyes del reino, y que tenÃa entonces esa presencia de ánimo que da la juventud, se negó en redondo a encargarse de semejante pieza. El primer presidente de Mesmes le hizo ver al rey las consecuencias que tendrÃa. Se le dio largas al asunto. El rey estaba agonizando; esas desgraciadas disputas turbaron y precipitaron sus últimos momentos. Su despiadado confesor fatigaba su debilidad exhortándolo de continuo a que consu mara una obra que no harÃa amable su memoria. Los criados del rey, indignados, le negaron dos veces la entrada en la habitación; y por último, lo obligaron a que no le hablara al rey de la constitución. El prÃncipe murió y todo cambió.