El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Es extraño que lo sedujera una mujer dada a revelaciones, profecías, y galimatías, que se sofocaba con la gracia interior, a quien era necesario desceñir, y que se vaciaba (según decía) de la superabundancia de gracia para henchir el cuerpo del elegido sentado junto a ella; pero Fénelon, en su amistad y en sus ideas místicas, obraba como cuando se está enamorado: disculpaba los defectos y sólo vela la identidad sustancial de los sentimientos que lo hablan encantado.
Madame Guyon, segura y orgullosa de semejante discípulo, a quien llamaba hijo, y contando además con madame de Maintenon, difundió en Saint-Cyr todas sus ideas. El obispo de Chartres, Godet, en cuya diócesis se encuentra Saint-Cyr, se alarmó y se quejó. El arzobispo de París amenazó con renovar sus anteriores persecuciones.
Madame de Maintenon, que pensaba sólo en hacer de Saint-Cyr una morada de paz, que sabía cómo se oponía el rey a toda novedad, que no necesitaba, para ser considerada, colocarse a la cabeza de una especie de secta, y que pensaba sólo en su prestigio y su tranquilidad, rompió toda relación con madame Guyon y le prohibió residir en Saint-Cyr.[454]