El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV No teníamos bastante, para la inquietud de nuestro espíritu, con que hubiéramos disputado durante mil setecientos años sobre el tema de nuestra religión: era necesario también que la de los chinos se mez clara a nuestras querellas. Esta controversia no produjo grandes movimientos, pero caracterizó mejor que ninguna otra el espíritu inquieto, contencioso y pendenciero que reina en estas latitudes.
El jesuita Matthieu Ricci fué, en las postrimerías del siglo XVII,[464] uno de los primeros misioneros que llegaron a China. Los chinos estaban y están todavía en literatura y en filosofía a la altura en que nos encontrábamos nosotros hace doscientos años. El respeto por sus antiguos maestros les fija límites que no se atreven a rebasar. El progreso en las ciencias es obra del tiempo y de la audacia espiritual; pero siendo, como son, más fáciles de comprender la moral y la civilidad que las ciencias, se perfeccionaron en su país aun cuando las demás artes se quedaban rezagadas, de ahí que los chinos, que se han detenido en los límites alcanzados hace más de dos mil años, sitian siendo mediocres en las ciencias y el primer pueblo de la tierra en moral y civilidad, así como el más antiguo.