El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Así era aquel emperador, y, desgraciadamente, fué él quien prohibió la religión cristiana. Los jesuitas poseían ya varias iglesias públicas e incluso algunos príncipes de la familia imperial habían recibido el bautismo: se empezaban a temer innovaciones funestas en el imperio. Las desgracias ocurridas al Japón impresionaban más a los espíritus que la pureza del cristianismo, casi totalmente desconocido por lo general. Se supo que, prec isa mente por ese tiempo, las disputas, que arrojaron a unos contra otros a los misioneros de las diferentes órdenes, habían producido la extirpación de la religión cristiana en Tonkin; y esas mismas disputas, todavía más frecuentes en China, indispusieron a todos los tribunales contra aquellos que no podían ponerse de acuerdo sobre la ley que iban a predicar. En fin, se supo que en Cantón había holandeses, suecos, daneses e ingleses, a los cuales, aunque eran cristianos, no se consideraba adeptos de la religión de los cristianos de Macao.