El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Por último, Mademoiselle, hija de Gastón, se puso de parte de Condé, a quien su padre no se atrevió a socorrer, hizo abrir las puertas a los heridos y tuvo la osadía de hacer disparar sobre las tropas del rey los cañones de la Bastilla. El ejército real se retiró: Condé ganó gloria tan sólo; pero Mademoiselle se perdió para siempre en la voluntad del rey, su primo, por esta acción violenta; y el cardenal Mazarino, que conocía los enormes deseos de Mademoiselle de desposar una testa coronada, dijo entonces: Estos cañones acaban de matar a su marido.
A la mayor parte de nuestros historiadores les basta con hablar de esos combates y de esos prodigios de valor y política: pero aquél que conociera los resortes vergonzosos que tuvieron que utilizarse, las miserias en que fueron sumidos los pueblos, y las bajezas a que se tuvo que recurrir, vería —la gloria de los héroes de aquel tiempo con más piedad que admiración. Con sólo los detalles referidos por Gourville, hombre adicto al príncipe, puede juzgarse. Él mismo nos dice cómo, para proporcionarle dinero, robó el importe de una recaudación, cómo fué a casa de un director de correos, lo secuestró y le hizo pagar un rescate: y cuenta esas violencias como cosas ordinarias.