Micromegas
Micromegas »Las fábulas de vuestro antiguo Locman, traducidas a tantas lenguas, serán testimonio eterno del feliz comercio que en otro tiempo mantuvisteis con nosotros. Todas empiezan con estas palabras: En los tiempos en que los animales hablaban. Es cierto que hay muchas mujeres que les hablan siempre a sus perros, pero éstos resolvieron no responder desde que les forzaron a latigazos a ir de caza y a ser cómplices de la muerte de nuestros antiguos amigos comunes los ciervos, los gamos, las liebres y las perdices. Tenéis todavía antiguos poemas en los que los caballos hablan y los cocheros les dirigen la palabra a diario; pero de un modo tan grosero y pronunciando tan infames palabras que los caballos, que antes os amaban, hoy os detestan.
»El país en el que vive vuestro encantador desconocido, el más perfecto de los hombres, resulta ser el único en el que vuestra especie sabe querer a la nuestra y hablarle, y el único país de la tierra en el que los hombres son justos.