Micromegas
Micromegas Llegó luego un ejército de frailes que desfilaban de dos en dos, blancos, negros, grises, calzados, descalzos, con barba, sin ella, con capucha puntiaguda y sin capucha. A continuación iba el verdugo y luego se veía, en medio de alguaciles y grandes, unas cuarenta personas cubiertas de sacos en los que estaban pintados diablos y llamas. Eran judíos que no habían querido renunciar del todo a Moisés, cristianos que se habían casado con sus comadres o que no habían adorado a Nuestra Señora de Atocha o que no habían querido desprenderse de su dinero en favor de los frailes jerónimos. Entonaron con devoción hermosas plegarias, hecho lo cual quemaron despacio a todos los reos, con lo que toda la real familia pareció quedar muy edificada.