Micromegas
Micromegas Concibió un dÃa Memnón el insensato proyecto de ser completamente cuerdo. Pocos hombres hay a quien tal locura no les haya pasado por la cabeza. Memnón se dijo para sus adentros: «Para ser muy sabio y, por ende, muy feliz, sólo hay que librarse de las pasiones; y no hay nada más fácil, como es sabido. En primer lugar, no me enamoraré jamás de ninguna mujer, ya que al ver una belleza perfecta, me diré: Esas mejillas se arrugarán un dÃa, esos hermosos ojos tendrán ojeras, ese pecho redondo se volverá blando y caÃdo, esa hermosa cabeza se quedará sin cabellos. No tengo más que verla ahora con los mismos ojos con que luego la veré y a buen seguro que esa cabeza no hará que la mÃa dé vueltas.
»En segundo lugar, siempre seré sobrio. Por más que me tienten los platos suculentos, los vinos deliciosos y las seducciones de la vida en sociedad, sólo tendré que figurarme las consecuencias de los excesos: la cabeza cargada, el estómago descompuesto, perdidos la razón, la salud y el dinero. Entonces sólo comeré por necesidad, mi salud será siempre la misma, mis ideas siempre puras y brillantes. Tan fácil es todo eso que no es mucho mérito el lograrlo.
