Micromegas
Micromegas Dijo Topacio a su amo: «Me he tomado la libertad de haceros amonestaciones sobre vuestra empresa. Pero, tras haberos amonestado, debo obedecer. Os pertenezco, os quiero, os seguiré hasta el fin del mundo. Pero de camino consultemos el oráculo que está a dos parasangas de aquÃ.» Rustán consintió en ello. El oráculo respondió: Si vas hacia oriente estarás en occidente. Rustán no comprendió en absoluto aquella respuesta. Topacio sostuvo que no contenÃa nada bueno. Ébano, siempre complaciente, le convenció de que era muy favorable.
HabÃa otro oráculo en Kabul y fueron allÃ.
El oráculo de Kabul contestó con estas palabras: Si posees, no poseerás; si resultas vencedor, no vencerás; si eres Rustán no lo serás. Aquel oráculo pareció más indescifrable aunque el otro. «Tened mucho cuidado», decÃa Topacio. «Nada temáis», decÃa Ébano, y este ministro, como es fácil de adivinar, tenÃa siempre razón para su amo, cuya pasión y esperanza fomentaba.