Micromegas
Micromegas Sacó luego de su bolsillo una laminilla de marfil, escribió en ella con una aguja de oro, ató la tablilla de marfil al arco y lo presentó a la princesa con una gracia que encantaba a todos los asistentes. Luego volvió a sentarse con mucha modestia entre su pájaro y su criado. Babilonia entera estaba boquiabierta; los tres reyes estaban confusos y el desconocido no parecía darse cuenta.
Más asombrada quedó Formosante al leer en la tablilla de marfil atada al arco estos versos en cuidada lengua caldea:
El arco de Nemrod es el arco de la guerra,
El arco del amor es el de la felicidad.
Vos lo lleváis. Por vos el dios vencedor
Se ha convertido en dueño de la tierra.
Tres poderosos reyes, al presente rivales,
Osan alcanzar el honor de agradaros:
A quien prefiere vuestro corazón ignoro,
Más el universo estará celoso de él.