El circulo carmesi
El circulo carmesi —Sólo le pido que siga mis instrucciones. Me ocuparé de que no corra riesgos y de que esté bien pagado. Estoy dispuesto a poner en sus manos una suma de dinero muy elevada, que le permitirá cumplir con sus obligaciones más acuciantes. A cambio, le exigiré que ponga en circulación todo el dinero que yo le envÃe, que lleve a efecto los cambios pertinentes, que oculte la pista de las letras y billetes cuyos números sean conocidos por la policÃa, que disponga de los bonos que yo no puedo vender y, en lÃneas generales, que actúe como agente mÃo… —hizo una pausa y añadió—: Y que satisfaga mis peticiones puntualmente.
El hombre no contestó durante unos instantes; después preguntó con un dejo de insolencia:
—¿Qué es el CÃrculo CarmesÃ?
—Usted —fue la inesperada respuesta.
—¿Yo?
—Usted pertenece al CÃrculo Carmesà —dijo el otro, con cuidado—. Tiene un centenar de colaboradores, a ninguno de los cuales llegará a conocer, ninguno de los cuales lo conocerá a usted jamás.
—¿Y usted?
—Yo los conozco a todos —dijo el conductor—. ¿Está de acuerdo?
—Lo estoy —dijo el otro, tras una pausa.
—Tome esto —dijo.