El circulo carmesi
El circulo carmesi —Sólo deseo hablar con usted un instante. He estado esperando esta oportunidad durante una semana —dijo, a toda prisa.
—Usted sabÃa que yo estaba en el Brabazon…, ¿quién se lo dijo?
Él titubeó.
—El inspector Parr —contestó, y, cuando observó la mueca de desdén en los labios de la chica, prosiguió—: El viejo Parr no es tan malo, después de todo. No ha vuelto a decir una sola palabra contra usted, Thalia.
—¡Una sola palabra! —repitió ella—. ¡Como si eso importara! Y ahora, señor Beardmore, tengo que marcharme.
Tengo una cita muy importante.
Pero él la sujetó fuertemente por el brazo.
—Thalia, ¿no va a decirme por qué lo hizo? —preguntó suavemente—. ¿Quién se oculta detrás de usted?
Ella rió.
—Hay una razón para que frecuente esas extrañas compañÃas —prosiguió él, y entonces ella lo interrumpió.
—¿Qué extrañas compañÃas? —inquirió.