El circulo carmesi
El circulo carmesi Un portero de librea la acompañó en el ascensor hasta la tercera planta, donde ella se introdujo en un piso lujoso y bien amueblado. Llamó al timbre y acudió una mujer respetable de mediana edad.
—Martha, no voy a tomar el té, gracias. Prepáreme el traje de noche azul y llame al garaje Waltham para decir que necesito que me traigan un coche aquÃ, a las siete y veinticinco.
El salario que la señorita Drummond percibÃa en el banco ascendÃa exactamente a cuatro libras semanales.