El circulo carmesi
El circulo carmesi Derrick Yale no dijo una sola palabra durante el trayecto a Bayswater y sólo rompió el silencio una vez se hallaron en el vestÃbulo de la casa de Marisbrug Place.
—DeberÃamos encontrar un pequeño cilindro de acero en alguna parte —dijo lentamente.
El agente que estaba de guardia en el vestÃbulo se adelantó y saludó al inspector.
—Hemos encontrado una pequeña bombona de acero en el garaje, señor —dijo.
—¡Ah! —exclamó Derrick Yale, triunfante—. ¡Lo suponÃa!
Subió las escaleras casi corriendo, muy por delante del inspector, y se detuvo en el pasillo, que ahora estaba iluminado. La mesita de roble continuaba arrimada bajo el ventilador y Yale se dirigió hacia ella. Después se puso a gatas sobre el suelo, olfateando la alfombra. Repentinamente comenzó a sentir asfixia y tuvo un ataque de tos. Tuvo que incorporarse con el rostro congestionado.
—Déjeme ver ese cilindro —dijo.
Se lo trajeron. La descripción que el policÃa habÃa hecho del objeto llamándolo botella era bastante correcta. Era una botella de hierro de cuyo extremo salÃa un pequeño tubo equipado con una llavecita reguladora.